EL CONOCIMIENTO QUE NO SE VE

(Este artículo fue escrito a pedido del Sr. Walter Jerusalinsky en 2012, y publicado en una página de internet que él administraba. Actualmente, no está online. Esta es la versión original).

El concepto de “conocimiento” está asociado, usualmente, al conocimiento de carácter científico, con fundamentos teórico-racionales. Esta visión del tema implica una percepción limitada respecto de los alcances de la idea de “conocimiento”. No todos los saberes son de índole formal, con fundamentos científicos y la pretensión de tener validez universal. En muchas circunstancias el conocimiento es de una naturaleza mucho más pragmática, operativa, concreta…

Imaginemos una persona que observa que, en determinado barrio, donde hay una buena densidad de edificios residenciales, no hay una tintorería. Y, a partir de ese conocimiento (gente que vive y por lo tanto ensucia sus prendas; inexistencia de un lugar adonde llevar a lavar esas prendas) desarrolla un emprendimiento comercial dedicado a la limpieza de indumentaria. Naturalmente, como hay un mercado potencial y nadie había dado respuesta a esa demanda, hay buenas probabilidades de que el proyecto prospere. Ese conocimiento no es científico sino práctico, circunstancial, específico.

Este tipo de conocimiento, desarrollado por fuera del circuito educativo formal y que está fuertemente condicionado por factores circunstanciales (lugar, época, marco social, costumbres arraigadas, etc.) ocupa un lugar esencialmente importante aunque poco lucido en el devenir cotidiano. Pero hay millones de personas que viven de esos desarrollos empresariales derivados de saberes cotidianos. En algunos casos, hay quienes han logado crecer y desplegar emprendimientos importantes a partir de esa clase de percepciones. Un caso interesante, en este sentido, es la proliferación de pequeños supermercados cuyos propietarios son personas de origen oriental, quienes han logrado competir con buen resultado frente a las grandes cadenas de autoservicios.

Sucede, sin embargo, que este tipo de conocimiento no goza de prestigio, reconocimiento formal ni valoración académica. Por cierto que cada uno de esos segmentos de conocimiento, tomados en forma aislada, quizá no tenga un valor equiparable al de los grandes avances científicos, de proyecciones y alcances universales. Pero, sumados, esos caudales de conocimiento representan una parte muy sustancial de los componentes del quehacer humano. Es mucho mayor el número de personas que se desenvuelven bajo el impulso de ese tipo de conocimiento empírico y pragmático y hacen de eso el fundamento de sus actividades cotidianas, que el volumen de individuos que actúan por medio de conocimientos de naturaleza científica y formalmente racional.

Por lo general, en la contabilidad del capital humano con el que un sistema social cuenta, este tipo de saber cotidiano no suele ser tenido en cuenta y, sin embargo, es un factor determinante en la productividad de la economía. El dueño de un bar que sabe cuáles son los platos que los clientes prefieren mayoritariamente, el taxista que conoce en detalle cuáles son los caminos que cabe recorrer para trasladarse de un punto a otro de la ciudad, el plomero que tiene una intuición natural para detectar en qué tramo de la cañería se está produciendo una pérdida son personas que resuelven, en base a su conocimiento operativo problemas de innumerables personas y obtienen así una ganancia que les permite solventar sus vidas.

La ciencia no suele estudiar los aspectos de detalle y las características que motorizan la creación, el desarrollo y el aprovechamiento de este tipo de conocimiento. Pero si existiera un conocimiento formal acerca de las características de esta clase de desarrollos empíricos, probablemente se podría potenciar el desarrollo de la economía y se podría generar condiciones favorables para contribuir a disminuir los niveles de pobreza y desempleo. Por lo tanto, no es una cuestión de significación menor la que está en juego. No todo es educación formal. También el conocimiento informal y pragmático tienen su efecto social y su significación económica. Pero a veces no nos damos suficientemente cuenta acerca de la significación de este fenómeno.